Focus Group/ La integridad vive sus peores días
- febrero 10, 2026
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Por Jorge Ramón Rizzo* Integridad, es el concepto central con el que Mikey Haller, en El Abogado del Lincoln se conduce en la cuarta temporada de ésta serie
Por Jorge Ramón Rizzo* Integridad, es el concepto central con el que Mikey Haller, en El Abogado del Lincoln se conduce en la cuarta temporada de ésta serie
Por Jorge Ramón Rizzo*
Integridad, es el concepto central con el que Mikey Haller, en El Abogado del Lincoln se conduce en la cuarta temporada de ésta serie que protagoniza el mexicano Manuel García-Rulfo, quien ha triunfado rotundamente con la zaga que se desprende de una novela de Michael Connelly.
Sin el ánimo de contarle el desenlace, para no arruinarle el consumo de esta temporada; solamente me referiré a que en la trama, el protagonista se empeña en demostrar su inocencia en un crimen que no cometió y se niega a hacerlo mediante cualquier negociación que deprecie su prestigio personal.
No quiere menos: busca la exoneración plena, para limpiar su imagen y mantener intacto su prestigio; lo que me llevó a pensar en lo lejos que estamos de contar con políticos que antepongan su integridad.
A siete años de la llegada de Morena al poder, la realidad muestra una brecha significativa entre la narrativa oficial y la conducta de diversos actores políticos del movimiento que llegó al gobierno.
Y es que, bajo la consigna de que la corrupción se barrería «como las escaleras, de arriba hacia abajo», la Cuarta Transformación (4T) llegó al poder en México prometiendo una renovación moral de la vida pública y eso no ha sucedido.
Por el contrario, el gobierno ha enfrentado escándalos de gran magnitud que han puesto a prueba su compromiso con la integridad. Los casos se dividen principalmente en desvíos institucionales, redes de tráfico de influencias y opacidad en obras públicas.
Segalmex, Adán Augusto López Hernández, Cuauhtémoc Blanco, Manuel Bartlett, los trenes Maya e Interoceánico, así como Dos Bocas, forman parte de un repertorio que demuestra que aunque se publiquen pruebas fehacientes, permanece la deshonestidad, la corrupción y hasta la inmoralidad que raya en vileza.
El nivel es ya insostenible. La llamada 4T enfrenta sus peores días y el origen de todos los males es precisamente la falta de integridad.
Por eso cobra sentido el valor de la integridad establecida por Mikey Haller durante la trama de la nueva temporada. Ya que hasta las series han dejado de lado valores y principios que como sociedad deberíamos sostener. Hoy las historias hacen ídolos y hasta héroes a capos, asesinos seriales, abusadores sexuales y todo tipo de criminales.
Las y los integrantes de la clase política gobernante de México está metida hasta el cuello en muchas triquiñuelas. Hace falta una purga y que procedan contra los corruptos y omisos de la actual administración.
Debemos dimensionar que la ausencia de integridad en algunos políticos de la 4T no reside únicamente en los actos individuales de corrupción, sino en la normalización de la impunidad, porque al proteger a figuras cercanas y atacar a las instituciones de vigilancia, se ha creado un sistema donde la «lealtad ciega» pesa más que la probidad, dejando a la ciudadanía con las mismas preguntas que en el pasado.
La falta de integridad en un partido como Morena no solo afecta su imagen ética, sino que genera una serie de consecuencias estructurales que comprometen su permanencia y efectividad. Es tiempo de que la clase gobernante retome la narrativa que los llevó al poder y acabe con todos los lastres que indignantemente han aumentado.
*Periodista/Tlaxcala